Creo que en la infancia es cuando se fragua la imagen que tenemos de nosotros mismos. Cada uno se la va construyendo con los ladrillos que le proporcionan los adultos que le rodean...-Eres imbecil!
-Eres especial!
-Como me gustas!
-Qué bien haces las cosas!
-Ya no te quiero!
-No vales para nada!
-No quiero ni verte!...
Ojalá algunas palabras pudieran volver a la boca y no haber sido pronunciadas nunca...
Porque se lanzan como dardos en un instante y se clavan en el alma de quien las recibe para no borrarse jamás.